Había una vez dos ratoncitos y dos hombrecitos que vivían en un laberinto. Estos cuatro personajes dependían del queso para alimentarse y ser felices. Como habían encontrado una habitación repleta de Queso vivieron durante un tiempo muy contentos, pero un dìa el queso desapareció…………
Este cuento nos enseña que todo cambia, y que las fórmulas que sirvieron en su momento pueden quedarse obsoletas. Sus enseñanzas se aplican a todos los ámbitos de la vida. El “queso” del relato representa cualquier cosa que queramos alcanzar: la felicidad, el trabajo, dinero, amor y el “laberinto” es el mundo real, con zonas desconocidas y peligrosas, callejones sin salida y habitaciones llenas de queso.
Los planes mejor trazados de nuestras vidas a veces se truncan, por lo tanto debemos saber que nada es para siempre, cuando se pierde algo debemos tratar de buscar cosas nuevas, ver hacia un nuevo horizonte, aventurarnos.

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